ste singular músico es un fiel continuador de la línea del tango rítmico y tradicional de Edgardo Donato y Juan D'Arienzo.
Denostado por los vanguardistas y alabado por los bailarines, su orquesta gozó de una gran popularidad en los años cuarenta y cincuenta, tanto en Argentina como en el resto de América.
Su estilo rompió el molde de las formaciones de su época, porque incursionaba en todos los géneros, introducía instrumentos no convencionales y su repertorio, siempre variado, sólo contenía temas alegres o románticos.
Pero cuando hacía tango, uno percibía el sonido brillante de una orquesta afiatada, con arreglos sencillos pero de buen gusto y que además, contaba con muy buenos vocalistas.