Ellos, los lacandones, son descendientes de los mayas; con el paso de los años han aprendido a preservar los recursos de la selva que les trae beneficios de subsistencia.
Ahora, se han convertido en prestadores de servicio, varios lacandones tienen cabañas llamadas "sak nok", que significa "túnicas blancas".
Cabañas reconfortables, rodeadas del murmullo del correr del agua de los arroyos, del canto de los pájaros y sonidos de los monos, son parte del escenario natural de este bello paraíso ecoturístico.