Masha quiere comer unos dulces, pero antes debe transformar la cocina del Oso en una fábrica de caramelos. Como todos sabemos, una vida llena de dulces es sinónimo de problemas, y pronto a Masha le da dolor de muelas. Hay una lección para todos los niños a los que les gustan los dulces:¡cuídense bien los dientes!
Día de mermeladas