El consorcio Mareña Renovables pretende construir el mayor parque eólico de Latinoamérica en la barra de Santa Teresa, entre las Lagunas Superior e Inferior del Istmo de Tehuantepec.
Las comunidades indígenas ribereñas se oponen a la invasión de su territorio por este proyecto, y bloquean desde enero todos los accesos a la barra. En respuesta, el consorcio usa la violencia del Estado contra las comunidades.
En la mañana del 2 de Noviembre de 2012, mientras las comunidades celebraban el Día de Muertos, campesinos de Álvaro Obregón fueron golpeados por la Policía Estatal de Oaxaca para abrir paso por la fuerza a técnicos del consorcio.
Dos antropólogos de la Rice University de Texas llegaron a la comunidad poco después de la agresión policial y filmaron testimonios sobre el terreno, presentados en este video.
Tras estos incidentes, campesinos y pescadores del Istmo declararon un plantón permanente para defender su territorio. La Policía Estatal se presentó en tono provocador pero no intervino. La situación es muy tensa.
Las comunidades están custodiando la barra de Santa Teresa y celebrando su resistencia. Hubo una marcha multitudinaria el 5 de noviembre de 2012.
Es una lucha muy desigual, pues el consorcio Mareña Renovables está formado por empresas tales como FEMSA (la embotelladora de Coca-Cola más grande del mundo), Heineken (dueña de Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma, que produce Sol, Indio, Dos Equis, Tecate, Bohemia, Superior y muchas otras marcas de cerveza en México), Mitsubishi, Macquarie y el fondo de pensiones holandés PGGM, y cuenta con financiación y apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo y el Gobierno Mexicano. Sin embargo, las comunidades cuentan con la legitimidad y la voluntad inquebrantable de defender su territorio. Por tanto, van a ganar esta lucha.